Antonio Lamela (Madrid, 1926–2017) fue uno de los arquitectos que construyeron la España moderna. A lo largo de cinco décadas, su estudio firmó cientos de proyectos, desde los hoteles y complejos turísticos del boom de los años sesenta hasta las Torres de Colón, dos torres de oficinas madrileñas que cuelgan de su propia cubierta. La exposición de su centenario en el COAM puede verse hasta el 10 de diciembre de 2026.
De un vistazo
- Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017 puede verse en el COAM, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, del 2 de octubre al 10 de diciembre de 2026, de lunes a viernes, de 9:00 a 20:00.
- Los años más fecundos de Lamela empezaron en los sesenta, con hoteles para José Meliá y grandes urbanizaciones en Mallorca y en la Costa del Sol.
- Las Torres de Colón (1967–1976) se construyeron desde la última planta hacia abajo, con 21 forjados colgados de la cubierta, récord mundial de la técnica en su momento.
- Mucho antes de que nadie hablara de «sostenibilidad», Lamela orientaba las fachadas con cartas solares, refrescaba sus edificios con la brisa del mar y planificaba pensando en los ecosistemas locales.

Un centenario en la calle Hortaleza
La mayoría de los arquitectos empiezan por abajo. Antonio Lamela, al menos una vez, empezó por arriba, y el resultado sigue en pie en la plaza de Colón, a un paseo de donde el 2 de octubre se inauguró la exposición de su centenario.
Fuimos el lunes 5 de octubre, en la buena compañía del arquitecto y doctor en arquitectura Ignacio Hornillos, y se agradece ver una muestra así con alguien que lee planos con más soltura que la mayoría de nosotros lee la carta de un restaurante. Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017 llena las salas Fisac y Gutiérrez Soto del COAM de planos originales en papel vegetal, maquetas y fotografías, sobre paneles de madera clara y de un cálido naranja terracota que encaja de maravilla con la época. La ha organizado el COAM junto al propio Estudio Lamela, el despacho que el arquitecto fundó en 1954 y que hoy dirige su hijo Carlos. La muestra forma parte de la Semana Internacional de la Arquitectura de este año, que tiene a Suiza como país invitado.
El panel de entrada hace una afirmación de calado sin pestañear: sin la obra de Lamela, dice, no se entiende la modernización de la arquitectura española. Al terminar la visita, cuesta llevarle la contraria. También lo presenta como un «intelectual viajero», y en la muestra se expone una selección de sus diapositivas de viajes por todo el mundo. Esa curiosidad recorre todo lo que viene después.
Hoteles, moteles y la costa de los sesenta
Si se quiere entender cómo aprendió España a recibir al resto de Europa, la parte dedicada a los años sesenta es un buen punto de partida. Lamela ya había trabajado con el hotelero José Meliá en el motel El Hidalgo de Ciudad Real, en 1959, uno de los primeros de España construidos con una idea verdaderamente moderna de lo que podía ser una parada en la carretera. En 1963 proyectaba el Hotel Meliá Princesa en Madrid y, en la Costa del Sol, los conjuntos Playamar y La Nogalera y un hotel Meliá en Torremolinos.
Lo que se queda grabado es la escala. En Calvià (Mallorca), la urbanización Zodiac (1962–1964) reunía dos edificios en altura con planta baja porticada y tres de poca altura sobre plataformas aterrazadas con grandes jardines, además de restaurante, piscina y embarcadero propio. Se construyó con piedra de Marès y de Santanyí y con carpinterías de madera dibujadas por el propio Lamela. Seis décadas después sigue bien conservada. En el mismo municipio, el plan de Las Salinas, del mismo año, imaginaba 1.000 viviendas en 18 bloques y 500 unifamiliares sobre 845.000 metros cuadrados. Nunca se construyó, pero su maqueta muestra un notable repertorio de tipologías de torre, con bloques de planta sinuosa frente a volúmenes rígidos en un paisaje de jardines.
De vuelta en Madrid, su obra va del barrio de San Ignacio de Loyola (1964–1970) a una serie de edificios en el Paseo de la Castellana que, junto a los de sus contemporáneos, dieron a la avenida buena parte del carácter que tiene hoy.
Dos torres colgadas de la cubierta
Las Torres de Colón nacieron de un problema de lo más corriente: el aparcamiento. El solar de la plaza de Colón era pequeño e irregular, de unos 1.710 metros cuadrados, y la normativa exigía un gran aparcamiento bajo rasante. Los pilares lo habrían dejado casi inservible. Así que Lamela, con la oficina de ingeniería de Carlos Fernández Casado, los eliminó.
Cada torre se levanta sobre un núcleo central de hormigón. En lo alto se apoya una corona de vigas de hormigón postesado, y de ella cuelgan las plantas mediante tirantes verticales. Las cargas suben por la fachada hasta la cubierta y bajan por el núcleo hasta el terreno. La obra se prolongó de 1967 a 1976, empezando por la última planta y terminando por la baja. Con 21 forjados suspendidos, las torres tuvieron el récord mundial de la técnica, y en 1975 el Instituto Eduardo Torroja las presentó en Nueva York como la tecnología constructiva más avanzada del momento.
No a todos les convencieron. A finales de los setenta, Francisco Umbral las llamó «feas y unánimes» en las páginas de El País. La exposición, con medio siglo de perspectiva, las considera su obra más emblemática. Madrid parece haberse quedado con la segunda opinión.

Sostenible antes de que existiera la palabra
La exposición atribuye a Lamela una «anticipadora consideración del desarrollo sostenible» y, proyecto a proyecto, lo argumenta con hechos y no con eslóganes.
En O'Donnell 34, en Madrid, el edificio de su propio estudio, la fachada plegada se orientó con cartas solares para que la luz natural rebotara primero en paños exteriores de mármol blanco y después en las superficies interiores, y llegara uniforme y difusa a cada planta. La cubierta se trató como una «quinta fachada». En una zona alta de Palma, levantó un pequeño conjunto sobre pilares para que la brisa marina pasara por debajo, lo que crea un microclima fresco en jardines y piscinas, y dio a cada vivienda ventilación cruzada a través de su terraza. En el «pueblo» del Seghers Club, en la Costa del Sol, las casas adosadas se retranquean para que sus medianeras hagan de cortavientos, inclinadas para no robarle el sol a nadie. Y en Las Salinas, el gran lago artificial del plan se proponía para equilibrar el ecosistema de la salina. En origen iba a ser una marina deportiva, hasta que alguien echó cuentas del mantenimiento.

En 1976 plasmó estas ideas en un libro, Cosmoísmo y Geoísmo, que defendía la ordenación a escala planetaria, y ese mismo año cofundó el capítulo español del Club de Roma. Su propia expresión para lo que buscaba era «arquitectura veraz».
El estudio de la calle O'Donnell
Para nosotros, la parte más discretamente reveladora es la dedicada a su estudio. De 1966 a 2007, el Estudio Lamela trabajó desde las plantas sexta y séptima de O'Donnell 34, el primer edificio de oficina paisaje de Madrid: plantas diáfanas, ningún despacho cerrado y un equipo que iba mucho más allá de los arquitectos, con ingenieros, aparejadores, interioristas, paisajistas y, cosa poco habitual, antropólogos.
Sin muros que dividieran el espacio, el mobiliario y la luz hacían ese trabajo. Lamela diseñó un falso techo modular, fabricado de forma artesanal, que refleja y difunde la luz y permite regularla por sectores. Sus viajes a Estados Unidos y Japón se notan en los detalles: el hormigón visto, una luz que da forma a las estancias en lugar de limitarse a llenarlas y un jardín de inspiración japonesa en el portal. La escultura, la pintura y la vegetación formaban parte de la arquitectura, no eran decoración añadida después. En algún rincón de la exposición hay incluso un mueble bar diseñado por él, que parece el broche adecuado para una jornada de trabajo.
Lo que nos llevamos
Sería fácil salir de una exposición así pensando solo en torres y urbanizaciones. Lo que se nos queda es más pequeño: un techo pensado para que la luz caiga con amabilidad, un jardín en un portal, un mueble bar. Lamela trabajaba a la escala de la ciudad, pero nunca parece haber olvidado la escala de una persona en una habitación.
Esa es la escala a la que trabajamos nosotros. Una habitación vale lo que valen su luz y los pocos objetos que la habitan, y merece la pena tomarse el tiempo de elegirlos bien.
Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017 puede verse en el COAM, calle Hortaleza 63, Madrid, hasta el 10 de diciembre de 2026. De lunes a viernes, de 9:00 a 20:00; cerrado los festivos.

Preguntas frecuentes
¿Cuándo y dónde se puede ver la exposición de Antonio Lamela?
Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017 puede verse en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), calle Hortaleza 63, del 2 de octubre al 10 de diciembre de 2026. Abre de lunes a viernes, de 9:00 a 20:00, y cierra los festivos.
¿Quién fue Antonio Lamela?
Antonio Lamela Martínez (Madrid, 1926–2017) fue un arquitecto y urbanista español. Fundó el Estudio Lamela en 1954 y proyectó las Torres de Colón, la ampliación de 1988 del estadio Santiago Bernabéu y, con Richard Rogers, la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, que ganó el Premio Stirling del RIBA en 2006.
¿Qué es la arquitectura suspendida?
La arquitectura suspendida es un sistema estructural en el que las plantas cuelgan de una estructura situada en lo alto del edificio, en lugar de apoyarse en pilares. En las Torres de Colón, 21 forjados cuelgan de vigas de hormigón postesado en la cubierta, que transmiten la carga a un núcleo central.
¿Por qué son famosas las Torres de Colón?
Las Torres de Colón son famosas porque se construyeron de arriba abajo, colgadas de su propia cubierta. Cuando se terminaron, en 1976, tenían el récord mundial de forjados suspendidos construidos en hormigón postesado.
¿Trabajó Antonio Lamela para Meliá?
Sí. Lamela trabajó con el hotelero José Meliá desde finales de los años cincuenta, empezando por el motel El Hidalgo (1959), y en 1963 proyectó el Hotel Meliá Princesa en Madrid y un complejo hotelero Meliá en Torremolinos.
¿Era sostenible la arquitectura de Antonio Lamela?
Antonio Lamela aplicó principios bioclimáticos décadas antes de que fueran habituales. Orientaba las fachadas con cartas solares, como en O'Donnell 34 en Madrid, usaba la brisa del mar para refrescar sus edificios de costa y planificaba pensando en los ecosistemas locales. Además, en 1976 cofundó el capítulo español del Club de Roma.
Datos clave
| Arquitecto | Antonio Lamela Martínez (Madrid, 1926–2017) |
| Estudio | Estudio Lamela, fundado en 1954 |
| Exposición | Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017 |
| Lugar | COAM, calle Hortaleza 63, Madrid |
| Fechas | Del 2 de octubre al 10 de diciembre de 2026, de lunes a viernes, de 9:00 a 20:00 |
| Organizan | COAM, Fundación Arquitectura COAM, Ayuntamiento de Madrid y Fundación Ibercaja, junto al Estudio Lamela |
| Presidenta de honor del centenario | S. M. la Reina Doña Sofía |
| Torres de Colón | Construidas entre 1967 y 1976; 21 forjados suspendidos |
| O'Donnell 34 | Sede del Estudio Lamela de 1966 a 2007; primer edificio de oficina paisaje de Madrid |
| Zodiac, Calvià (Mallorca) | 1962–1964; piedra de Marès y de Santanyí |
| Las Salinas, Calvià (Mallorca) | 1962, no construido; 845.000 m², 1.000 viviendas y 500 unifamiliares |
| Proyectos para Meliá | Motel El Hidalgo (1959), Meliá Princesa, Madrid (1963), Torremolinos (1963) |
Fuentes
- Paneles de la exposición Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017, COAM, Madrid (visita del 5 de octubre de 2026)
- Fundación COAM: Exposición conmemorativa: Antonio Lamela, arquitecto 1926–2017
- Infobae / Europa Press: XXIII Semana Internacional de Arquitectura (16 de septiembre de 2026)
- Wikipedia: Antonio Lamela
- Xataka: Las Torres Colón, construidas «del revés»
- Mirador Madrid: Torres de Colón, un edificio sostenible