Una guía de NORU

Cómo dar carácter a un salón

(Guía)Un salón gana carácter con unos pocos detalles bien pensados, no con más muebles. Ilumínalo con lámparas bajas y cálidas en los bordes en lugar de con una sola luz de techo; dale una butaca con historia; elige materiales que mejoran con los años; ten una lámpara que se pueda mover, y añade piezas poco a poco. Todo lo demás puede ser corriente.

De un vistazo

  • Apaga la luz del techo y construye la luz de la noche con dos o tres lámparas a distintas alturas, en un tono cálido de 2.700–3.000 K.
  • Dale al salón una butaca que merezca la pena mirar, frente a un sofá más discreto.
  • Elige piel, madera maciza y latón, que lucen mejor a los diez años que el primer día.
  • Ten una lámpara sin cable que pase de la mesa de centro a una estantería o al suelo.
  • Añade piezas poco a poco, para que el salón parezca reunido con el tiempo y no comprado de una vez.

1. Apaga la luz del techo

Nada aplana tanto un salón como una sola lámpara en el centro del techo. Ilumina el paso por la habitación, deja los rincones a oscuras y proyecta sombras duras en las caras. El diseñador neoyorquino Andrew Suvalsky lo resume bien: unas pocas fuentes bajas y cálidas dan a una habitación la profundidad que no consigue una sola luz cenital. La consultora de iluminación Lighting by Plum va más allá e ilumina los bordes de la habitación en lugar del centro, porque es ahí donde están las paredes, las estanterías y los cuadros.

En la práctica, eso significa dos o tres lámparas a distintas alturas: una de pie junto a una butaca, otra a la altura de la mesa y una luz baja en una estantería o en el suelo. La TMM, diseñada por Miguel Milá en 1961, mide 166 cm y su pantalla de pergamino sube y baja por el fuste, así que su luz puede quedar a la altura del hombro junto a un sofá o más arriba en un rincón. La Cesta, de 57 cm, funciona en el suelo o sobre una mesa baja, y su regulador de mano la deja en un leve resplandor a medida que avanza la noche.

Lámpara de pie TMM en un salón con butacas blancas

TMM

Miguel Milá, 1961

Lámpara Cesta encendida junto a un sofá

Cesta

Miguel Milá, 1962

2. Dale al salón una butaca con historia

La mayoría de los salones se amueblan por juegos: un sofá, una butaca a juego y una mesa de centro de la misma colección. Los salones que se recuerdan suelen romper ese patrón con una sola butaca que tiene historia propia, frente a un sofá más discreto, para que sea ella la que sostenga la habitación.

La butaca no tiene que llamar la atención. Tiene que ser buena. La Bonet BKF®, diseñada en 1938 y fabricada hoy por Isist Atelier con licencia de la familia Bonet, es una de las sillas más conocidas del siglo XX y, aun así, en una habitación se lee como una simple funda de piel sobre una estructura de acero. Cubica (1955) es la versión de Antoni Bonet de la silla safari, en fresno, latón y piel. Orma (2023) es la respuesta de André Ricard a la misma pregunta: una sola funda de piel sobre una estructura de acero inoxidable, sin ningún tapizado.

Bonet BKF® en piel natural, de frente, en una habitación

Bonet BKF®

Antoni Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari-Hardoy, 1938

Dos butacas Cubica en piel negra en un salón

Cubica

Antoni Bonet, 1955

Butaca Orma en piel natural, de frente

Orma

André Ricard, 2023

3. Elige materiales que mejoran con los años

Un salón nuevo suele parecer nuevo por un mal motivo: todas las superficies tienen la misma edad y el mismo acabado. Los materiales que cambian con el uso rompen esa uniformidad. La piel de curtición vegetal se oscurece y se suaviza donde se toca, la madera maciza va tomando un tono más cálido y el latón se apaga hasta un brillo suave. En pocos años, el salón parece vivido y no recién entregado.

La diseñadora londinense Siobhan Kelly cuenta los herrajes que adquieren pátina entre los detalles que hacen que una habitación parezca hecha a medida, y lo mismo vale para los muebles. Los tornillos, ejes y hebillas de latón de Cubica se fabrican a medida, y su piel de curtición vegetal se oscurecerá primero en los reposabrazos. Delta, la pieza de pino macizo que Jordi Vilanova diseñó en 1964, sirve de mesita auxiliar, de taburete o de peana, y gana color con los años.

Detalle del reposabrazos de piel y la hebilla de latón de la butaca Cubica

Latón y piel

Cubica, Antoni Bonet, 1955

Piezas Delta en una habitación luminosa

Delta

Jordi Vilanova, 1964

4. Ten una luz que se mueva

Los salones mejor iluminados cambian a lo largo de la noche. Una lámpara sin cable lo pone fácil: puede estar en la mesa de centro mientras se charla, pasar a una estantería cuando empieza la película y acabar la noche junto a la cama. Además, lleva la luz donde no llega ningún enchufe, que suele ser justo donde la habitación la necesita.

Sylvestrina, diseñada por Enric Sòria y Jordi Garcés en 1974, es un fino tubo de vidrio sobre una base metálica de 35,5 cm de alto, con un resplandor cálido de 2.200 K que dura unas 7 horas con cada carga. Cestita Batería, el pequeño farol de Miguel Milá con batería recargable, da más luz, dura unas 5 horas en su posición más alta y hasta 24 en la más baja, y tiene un asa de cerezo para llevarla de un sitio a otro.

Lámpara portátil Sylvestrina sobre una mesa junto a una butaca y una escalera de caracol

Sylvestrina

Enric Sòria y Jordi Garcés, 1974

Lámpara portátil Cestita Batería en un salón con un sofá azul y una mesa redonda

Cestita Batería

Miguel Milá, 2017

5. Que parezca reunido, no comprado

El último detalle es el tiempo. Los salones con estilo rara vez llegan en un solo pedido. Mezclan una pieza de casa de los padres, algo encontrado en un viaje, un clásico del diseño y unas pocas cosas nuevas, y esa mezcla de épocas y texturas es lo que evita que una habitación envejezca mal. Compra primero las piezas de las que estés seguro, vive con ellas y deja un hueco o dos para lo que todavía no has encontrado. Un salón con un rincón vacío y una buena butaca tiene más carácter que uno terminado en un fin de semana.

Todo lo que aparece en esta guía

Datos clave

TMM Miguel Milá, 1961. Lámpara de pie de madera maciza, 166 cm de alto, pantalla de pergamino deslizante, LED de 11 W, 1.521 lm, 2.700 K.
Cesta Miguel Milá, 1962. Madera de cerezo y vidrio opal, 57 cm de alto, para suelo o mesa, con regulador de mano.
Bonet BKF® Antoni Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari-Hardoy, 1938. Funda de piel o lona de algodón sobre una estructura de varilla de acero de 12 mm. An. 74 × Pr. 56 × Al. 90 cm.
Cubica Antoni Bonet, 1955. Fresno macizo, herrajes de latón y piel de curtición vegetal. An. 61 × Pr. 60 × Al. 70 cm.
Orma André Ricard, 2023. Funda de piel de curtición vegetal de 3 mm sobre una estructura de acero inoxidable macizo. An. 56,5 × Pr. 64,5 × Al. 76 cm.
Delta Jordi Vilanova, 1964. Pino macizo, 32 × 32 × 32 cm. Mesa auxiliar, taburete o peana.
Sylvestrina Enric Sòria y Jordi Garcés, 1974. Sin cable, 35,5 cm de alto, 2.200 K, unas 7 h en alto y 14 h en bajo.
Cestita Batería Miguel Milá, 2017. Sin cable, 36 cm de alto, 2.700 K, unas 5 h en alto y 24 h en bajo.

 

Recibe nuestras guías de estilo

Recibe antes que nadie nuestras guías de estilo y obtén acceso prioritario a nuevas piezas que entren en la colección.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se consigue un salón con estilo?

Céntrate en unos pocos detalles en lugar de en más muebles. Ilumina el salón con dos o tres lámparas cálidas a distintas alturas en lugar de con la luz del techo, añade una butaca con carácter, elige materiales que envejecen bien, como la piel, la madera maciza y el latón, y añade piezas poco a poco.

¿Cuántas lámparas necesita un salón?

Un buen punto de partida son tres fuentes de luz además de la del techo, a distintas alturas: una lámpara de pie, una a la altura de la mesa y una luz baja en una estantería o en el suelo. Para la noche, mejor una luz cálida de 2.700–3.000 K.

¿Qué es una butaca protagonista?

Es una sola butaca elegida por su diseño y no para ir a juego con el sofá, de modo que da a la habitación un punto focal. Un clásico del diseño como la Bonet BKF® o Cubica funciona bien, porque su forma se reconoce sin necesidad de llamar la atención.

¿Por qué la piel de curtición vegetal mejora con los años?

La piel de curtición vegetal se oscurece y se suaviza con la luz, el tacto y el uso, así que cada pieza adquiere su propia pátina. La piel natural es la que más cambia; las pieles más oscuras cambian de forma más sutil.

¿Hace falta un enchufe para cada lámpara?

No. Las lámparas sin cable y recargables, como Sylvestrina y Cestita Batería, pueden ir donde no hay enchufe, por ejemplo en una mesa de centro, una estantería o un aparador, y moverse por el salón a lo largo de la noche.