(Diseñadores)Los nombres detrás de nuestras piezas rara vez se propusieron hacer algo exclusivo. La mayoría buscaba justo lo contrario: un objeto tan honesto en su función que se ganara un sitio en las casas corrientes, no solo en las admiradas. Una silla hecha para sentarse, una lámpara hecha para usarse, mucho antes de que ninguna de las dos se hiciera para poseerse. Ese es el hilo que recorre las colecciones, más que una década o una región compartidas. Una pieza se gana su sitio aquí porque se diseñó para la persona que de verdad va a vivir con ella, no para ser vista. Lo que seleccionamos es esa intención: un diseño que antepone a la persona que usa el objeto al propio objeto.