2. Ilumina la página, no los ojos
La mayoría de los rincones de lectura fallan en la lámpara. Las guías de iluminación coinciden en lo básico: coloca la lámpara un poco por detrás del hombro, en el lado contrario a la mano con la que escribes, para que ni la cabeza ni la mano hagan sombra sobre la página. Mantén la bombilla fuera de tu campo de visión y sitúa el borde inferior de la pantalla, más o menos, a la altura del hombro o de los ojos cuando estás sentado.
Una lámpara de pie con pantalla ajustable lo pone fácil. La TMM, diseñada por Miguel Milá en 1961, mide 166 cm y su pantalla de pergamino sube y baja por el fuste, así que es la lámpara la que se adapta a la butaca y no al revés. Incluye un LED de 11 W, 1.521 lúmenes y 2.700 K, holgadamente dentro de los 450–800 lúmenes sobre la página que recomiendan las guías para leer, y el cordón de encendido queda al alcance desde la butaca.